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Rodríguez Valero no habría podido ‘volar’ tan alto sin la colaboración de sus socios de Cajamar

Fue propietario o copropietario de 28 empresas ligadas a la actividad inmobiliaria. Junto a sus socios reunió 47.248.606 euros para dotarlas de capital social


Diego Rodríguez Valero junto a un venenciador de fino de Jerez. Eran otros tiempos.
Miguel Ángel Sánchez / 22·08·2015

Resulta imposible que Diego Rodríguez Valero, quien por los años 80 no era más que un pequeño empresario de Antas, llegase a liderar un conglomerado de nada más y nada menos que 34 sociedades que le situaban en la elite empresarial almeriense, sin la fiel colaboración de una entidad bancaria, en este caso Cajamar, que financiara una gran parte de sus múltiples y ambiciosos proyectos. Financiación, por otro lado, que ha costado a la entidad quedarse con un buen número de activos tóxicos transferidos al Grupo Inmobiliario Aguamar -25% de Cajamar a partir de 2006- y más tarde, en septiembre de 2010, a Cimenta2, la comercializadora de viviendas de Cajamar que absorbe a Aguamar –previo pago de 44 millones de euros- y cuyo paquete de activos proceden, en un porcentaje altísimo, de ejecuciones hipotecarias de La Caja por créditos impagados.

Este vínculo entre empresario y entidad venía sustentado por la condición de socio que mantenía Rodríguez Valero con el director General de Cajamar, el velezano José Luis Heredia; el subdirector General, el huercalense Bartolomé Viúdez Zurano; y el que fuese jefe de la zona Levante, el antuso Francisco Alonso.

Rodríguez, Heredia, Viúdez y Alonso formaron sociedad en Nieva Golf Inmobiliaria SL, Promociones Huertos del Castillo SL y Vera Gestión del Patrimonio SL. Los tres altos directivos de La Caja usaban para operar una cuarta mercantil, Dopucasa SL.

Efectivamente, según los distintos archivos consultados, Valero es socio en 33 mercantiles de las cuales 28 están ligadas a la actividad inmobiliaria y con sede, casi todas –incluidas las compartidas con sus amigos de La Caja-, en la calle del Mar número 3 de Vera, donde se encontraban entonces las oficinas de DRV Expertos Inmobiliarios.

La relación de estas 28 sociedades inmobiliarias es larga pero merece la pena reflejarla por orden cronológico. Garrucha Playa SA, fundada el 5 de mayo de 1988; Asemobi Andaluza SL, fundada el 16 de mayo de 2001; Alquileres y Servicios Ultramar SL (Antas), fundada el 3 de abril de 2002; Gruinver-6 SL, fundada el 11 de septiembre de 2002; Indoveratour SL (Antas), fundada el 17 de diciembre de 2002; Residencial Norias Blancas SL, fundada el 9 de enero de 2003; Proyectos e Inversiones Fuente Nueva SRP, fundada el 13 de marzo de 2003; Gruinver Fuente Abad SL, fundada el 17 de noviembre de 2003; Inverdalo Mediterránea SL, fundada el 8 de octubre de 2010 y vinculada más tarde a Huertos del Castillo SL; DRV Fuente Abad SL, fundada también el 17 de noviembre de 2003; Orange Golf and Country Club SL, fundada el 16 de diciembre de 2003 junto al empresario Miguel Rifá; Dimaje Almería Inmobiliaria, fundada el 4 de marzo de 2004; Promociones Real de Nieva SL, fundada el 15 de junio de 2004; Huertos del Castillo SL, fundada el 13 de agosto de 2004; Nieva Golf Inmobiliaria SL, fundada el 20 de agosto de 2004; Almanzora Levante Almeriense SL, fundada el 31 de octubre de 2005; DRV Expertos Inmobiliarios SL, fundada el 4 de noviembre de 2005; DRV Expertos Inmobiliarios del Sur SL, fundada el 4 de noviembre de 2005; DRV Expertos Inmobiliarios de Almería (antigua Frontera 32 SL) y con sede en Antas, fundada en fecha anterior a 2005; Almería Golf Kingdom SL, fundada el 23 de enero de 2006; Spanish Sun Golf and Sea SL (Cuevas del Almanzora), fundada el 23 de enero de 2006; DRL Activos Inmobiliarios SL, fundada el 7 de febrero de 2006; Bajo Almanzora Desarrollo Inmobiliarios SL, fundada también el 7 de febrero de 2006; Procove Prefabricados SL, fundada el 1 de abril de 2008; y tres empresas más con sede en el municipio de Ladrillar, Cáceres, que son Ladrillar Gestión SL, fundada el 8 de septiembre de 2004; Vegas de Coria Gestión SL, fundada el 15 de septiembre de 2004; y Promociones Hurdenses SL, fundada el 2 de febrero de 2005.

Alcanzar a saber las cantidades que Cajamar prestó a las empresas de Diego Rodríguez Valero no ha sido posible, por ahora. Sí sabemos, en cambio, que el capital social con que se dotó a todas estas empresas ligadas al ladrillo suma 47.248.606 euros. También conocemos que Cajamar hubo de quedarse con viviendas por impago en Antas, Residencial Norias Blancas –con el 40% de las casas sin vender-; Huertos del Castillo SL de Huércal Overa; 300.000 m2 de suelo urbanizable en Las Buganvillas (Garrucha) pertenecientes al plan parcial que el empresario hotelero Miguel Rifá pretendía desarrollar, y que, tras fracasar, Cajamar, que financiaba, ha tenido que embargar y asumir entre 20 y 25 millones de euros, según fuentes municipales consultadas por este periódico. Añadiendo que quien pidió la licencia de urbanización no fue Rifá, sino Gruinver-6 SL a través de Diego Rodríguez Valero que, por otra parte, colocó durante al menos un año las banderolas de DRV en los terrenos. Y así se podría enumerar una larga lista de activos tóxicos que el Grupo DRV acabó endosando a la entidad. Uno más que por significativo debemos añadir es parte del residencial Coto de Vera, en el cruce de Puerto Rey, donde La Caja acabará quedándose con más de medio centenar de apartamentos que Gruinver-6 SL promovió sin hacer frente a la totalidad de los créditos que la entidad le concedió.

Todo ello en un mar de interrogantes sobre la compra de algo más de tres Has. en Turre, junto al cementerio, a cuyos préstamos la Gruinver de Rodríguez Valero no pudo responder y donde es sabido que Francisco Alonso, el por entonces jefe de zona de Cajamar, vendió unos terrenos heredados por su esposa por los que recibió una cantidad millonaria que superó de largo los 2 millones de euros -¿Cómo los cobró?-.

Operaciones, en síntesis, que podrían perfectamente enmarcarse en la inmensidad de operaciones financieras que no fueron correspondidas por los prestatarios a lo largo y ancho de España, pero que en esta ocasión encontramos como elemento diferenciador la vinculación societaria que Diego Rodríguez tenía con quienes estaban al frente de Cajamar: el director General, el subdirector General y el jefe de la Zona Levante. Tal vinculación no deja de ser, por otro lado, curiosa, pues si los de La Caja a nivel particular participaban en la constitución de empresas o pasaban a formar parte de ellas –Huertos del Castillo SL, Nieva Golf Inmobiliaria SL o Vera Gestión del Patrimonio SL- esta asociación duraba poco, pues a las pocas semanas –nunca más allá de transcurridos dos meses- sus participaciones eran vendidas al propio Rodríguez Valero que con una mano adquiría las acciones de sus significados socios y todos hacían negocio, y con la otra obtenía financiación de la entidad para sus proyectos. 

Haciendo un alarde de extrema benevolencia, el caso podría abordarse de otra manera si los préstamos hubiesen sido devueltos y no hubieran ocasionado daño a los intereses de 1.300.000 cooperativistas/socios y a 4 millones de clientes. Y ello obviando que Cajamar tiene un estricto código ético y de comportamiento, además de unos estatutos, que impiden este tipo de actividades a sus propios socios y, ¡cómo no!, especialmente sus cargos directivos. 

Pero si la acción de ‘Gruinver’, por ejemplo, en Huértos del Castillo, donde se capitalizó a través de créditos, sobre todo de Cajamar, hasta alcanzar los casi 14 millones de euros para hacer un bloque de viviendas que no costaría por entonces más de 6, y desvió a una empresa vinculada 4,3 millones, descapitalizando a ‘Huertos’ y dejándola sin fondos, de tal manera que cuando las entidades de crédito quisieron cobrar no vieron otra opción que la ejecución hipotecaria y la asunción de nuevos activos tóxicos; si ése era, insistimos, el modus operandi del ‘Grupo DRV’, aquí hay materia abundante de investigación para la justicia y la propia Caja.

Hay, por otra parte, un aspecto más que merecería la atención de los máximos órganos de gobierno de Cajamar. Es la relación del Grupo Inmobiliario Aguamar con el conglomerado DRV. Una relación de amor/odio por no finalizar con éxito una importante operación en el término municipal de Vera, donde Gruinver-6 SL, a través de Promociones Real de Nieva SL, vende el 16 de junio de 2005 a Aguamar 400.000 m2 por la interesante cifra de 28.848.000 euros (33 millones con IVA). No es ésta la más importante compra-venta hecha en Almería, pero sí se situaría en la parte alta de la tabla.

Tal operación no se llevó a término porque algunas de las cláusulas que definían el contrato no llegaron a cumplirse por parte de Promociones Real de Nieva SL, que así incluso no devolvió a Aguamar 11 millones de euros que había adelantado como parte del trato.

Fue un año después, en 2006, cuando Cajamar entra en Aguamar suscribiendo un 25% del accionariado y acaba sufriendo, entre otros, la rotura de estos platos.

El premio gordo de la lotería, como ven, dio para mucho.

Una de las 'naves' de la flota del señor Valero. Eran otros tiempos.

“No eres de… si no tienes bodega”

Como ocurre entre los grandes ricos con los yates y sus tamaños, en una dimensión de riqueza menor, pero a años luz del común de los mortales, se dio en Almería, seguramente importado de cualquier otra provincia, la costumbre de tener bodega y elaborar vinos propios entre la jet almeriense. Un lugar donde llevar amigos, hacer negocios, estrechar lazos de camaradería, alardear de caldos de autor y sentirse importante.

Así, el 12 de enero de 2004, en plena efervescencia de la construcción, la otorgación de fáciles créditos y la adquisición de vehículos Premium se funda Bodegas Vega Andarax SL, en la que naturalmente aparecen como socios, haciendo honor a su estatus y disfrute de abundancia, el director general de Cajamar, José Luis Heredia; su número dos Bartolomé Viúdez; y el propio Diego Rodríguez Valero, el antense que quiso ser alcalde de su pueblo (no le dejaron ser número 1 del PP en 1991 y aceptó ser el dos sólo por unos meses ante de dimitir), se paseó más tarde en helicóptero por los cielos de la comarca, nos trajo a golpe de caviar la fórmula 1 del mar y hoy, con la mayor parte de sus empresas en fase de liquidación, entrando y saliendo diariamente de un nuevo negocio de compra y venta de viviendas llamado… DRV Inmobiliaria. Tratando de volver a los viejos tiempos pero con memoria selectiva respecto a la miríada de deudas que dejó por el camino a bancos… y lo que es peor, a pequeñas empresas y autónomos de la comarca.
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OTROS ENLACES DE INTERÉS:

http://www.actualidadalmanzora.com/2015/08/el-que-tiene-padrino-se-bautiza.html

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