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Orígenes del ‘Pregón del Judío’

JOSE MANUEL BARCELÓ*





26·05·2016

VISTO EL INTERESANTE artículo aparecido en ACTUALIDAD ALMANZORA de la Primera Quincena de Abril sobre “El Pregón del Judío” de Vera, firmado por mi amigo y colega Pedro López Soler, en el que trata de dar respuesta a una serie de preguntas como ¿qué es El Pregón del Judío? o ¿de dónde viene esa tradición?, sin ánimo de polemizar, sino de complementar y precisar lo manifestado en ese artículo, paso a exponer lo siguiente:

Siguiendo a Nicasio Salvador Miguel, sobre los orígenes del teatro en lengua castellana, nos habla de los “Tropos”, que según Fernando Lázaro Carreter son las primeras manifestaciones de la dramatización litúrgica que se desarrollan en medios monásticos franceses y suizos desde mediados del siglo IX y que pronto se extienden por toda Europa, particularmente en el este de la Península Ibérica. “Son piezas breves que se interpolan en un texto litúrgico, bien aprovechando una frase musical sin letras en el canto, bien dotándolos de melodía propia”. 

La liturgia latina mediantes estos embriones de drama litúrgico, sentó las bases de los dos ciclos de teatro religioso posterior al siglo XI, “el officium pastorum” (ciclo del Nacimiento) y la “Visitatio Sepuchri” (ciclo de la Pasión y Resurrección). Poco a poco se va abandonando el uso de la legua latina y se van imponiendo las lenguas romances, entre otras razones por la necesidad de los clérigos de hacerse entender por el pueblo, al mismo tiempo se van adulterando los textos con la adición de elementos profanos, apareciendo ya en el siglo XI la distinción entre teatro religioso y teatro profano. 

‘LAS PARTIDAS DE ALFONSO’ 

En Las Partidas de Alfonso X “El Sabio” (I, Ley 34, Título VI) de la segunda mitad del siglo XIII, podemos ver que prohíbe a los clérigos “ser fazedores de juegos de escarnio", al tiempo que se les permite realizar otro tipo de representaciones “así como de la nascencia de Nuestro Señor Jesu Christo, en que muestra como el ángel vino a los pastores e como les dixo como era Jesu Christo nacido. E otrosí de su aparición, como los tres Reyes Magos lo vinieron a adorar. E de su Resurrección, que muestra que fue crucificado e resucitado al tercer día”

En la línea de las Partidas hay declaración de varios Concilios como el de Valladolid (año 1228) o Toledo del 1324 y hasta el de Aranda de 1473, donde se hace saber que se representan en las iglesias una serie de espectáculos (“ludi teatrales, larvae, monstra spectacula”) que impiden el Oficio Divino y privan al pueblo de la devoción, tras lo cual prohíbe todas esas representaciones. Por eso se sacan del interior de los templos y se representan en los atrios. 

De los dos ciclos de que hablamos de drama litúrgico, aún quedan vestigios en Vélez-Rubio, pues del Ciclo del Nacimiento tendríamos la “Adoración de los pastores” en la Misa del Gallo y “Los Inocentes” del día de su nombre, y del segundo ciclo tenemos el “Sermón de Madrugada” y la “Sentencia”. 

De los “Tropos”, poco a poco se va pasando a los autos-sacramentales, y ya estamos en condiciones de responder a la pregunta de dónde viene esa tradición y ver que estas representaciones de Vera y Vélez Rubio tienen que ver con los Autos Sacramentales, pues los Tropos son el antecedente común y vienen de la Edad Media. 

Vera y Vélez Rubio son reconquistadas en junio de 1488 firmando sus respectivas Capitulaciones, donde a la población existente se les respetan sus bienes y religión, así como que estas tierras serían de realengo, aunque en el caso de los Vélez y con su consentimiento, esto no se cumplió al crearse el Marquesado de Los Vélez. Por tanto, los nuevos pobladores venidos tras la reconquista conforman una minoría étnica-social-cultural frente a los pobladores originarios. Es lógico pensar que aquéllos tratasen de formar un núcleo lo suficientemente cohesionado en torno a sus creencias religiosas. En Vélez Rubio se conservan, en la casa de D. Manuel Martínez Carlón, hoy de su hija Isabel, las imágenes religiosas que se colocaron en el altar utilizado en la primera Misa tras la reconquista. 

Como decía, ese núcleo de repobladores cristianos utilizaron las formas de asociacionismo que en aquellos tiempos los Ordenamientos Jurídicos les ponía a su alcance, que no eran otros que Cofradías y Hermandades. Estos pocos repobladores, que en un primer momento llegan de los territorios limítrofes de Murcia, Jaén, incluso Cuenca, traen consigo sus tradiciones implantándolas en las nuevas tierras, y los poderes civil y eclesiástico se encargaron de poner al frente de las instituciones creadas a hombres lo suficientemente formados para enfrentarse a la nueva realidad de las poblaciones que tenían que administrar. 

Así surgen hermandades como la Venerable de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Vélez-Rubio, que en sus viejas Constituciones tenía como principal misión la atención de las necesidades de los hermanos de vida y muerte, extendiéndose más tarde al prójimo. Por tanto, hay una ayuda mutua entre los hermanos para que no les faltasen los Sacramentos en caso de enfermedad, y esto se ha mantenido en el tiempo, pues yo recuerdo cómo mi Padre hacia los cuadrantes para cada semana visitar a los enfermos, fuesen o no hermanos, y acompañar una pareja de hermanos al sacerdote con el Santísimo o Viático a la casa de los enfermos. Siendo niño recuerdo en más de una ocasión ir yo acompañándolos, o cómo en los entierros se llevaban las banderas y estandartes que se guardaban en un cuarto de la Sacristía de la Iglesia. 

COFRADÍAS Y HERMANDADES 

Si bien hoy día no hay diferencia entre cofradías y hermandades, en aquellos tiempos se distinguían porque las primeras integraban a individuos de una determinada profesión, orden social o grupo étnico, mientras que las segundas integraban a individuos de diferentes profesiones, tipos sociales y razas, siendo ambas asociaciones religiosas legalmente constituidas. 

La heráldica de la Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Vélez-Rubio, está conformada por una Corona de Espinas y en su interior un Cáliz y una Hostia, que nos está diciendo y resumiendo la función principal de la misma. Estamos en presencia de una Hermandad Sacramental. 

Es el Concilio de Trento (1545-1563) en su última sesión, quien va añadir una misión más a hermandades y cofradías y marcará las primeras directrices para las procesiones de Semana Santa y encomendará a éstas su realización. Estableció que tenía que haber una conexión directa entre el pueblo y la imagen, no sólo con oración dentro del templo, sino también en las calles de sus pueblos. Era preciso humanizar a los personajes divinos, acercarlos al pueblo para conseguir una mayor identificación entre ellos. A la antigua imagen fría y distante, había que revestirla para que produjese el efecto emocional que se pretendía: Jesucristo y la Virgen debían abandonar el retablo para salir a la calle y mezclarse con el pueblo excitando su fervor. 

La salida procesional de penitencia, caracterizada por su austeridad y la disciplina de sus cofrades o penitentes de sangre (prohibidos por Pragmática de Carlos III) o de luz, durante los días de Jueves y Viernes Santo, conformará el embrión de nuestra actual Semana Santa, y será precursora de lo que conocemos en arte como barroco (1580-1750). Trento también supuso la prohibición de representar obras teatrales en el interior de los templos, y los autos sacramentales que se representaron en las iglesias a partir del Concilio tuvieron que ser autorizados expresamente por el Papa a través de “rescriptos”, como ocurrió en Elche en el año 1632 con su famoso “Misterio”, hoy declarado Patrimonio de la Humanidad. 

Trento trata de catequizar a través de las procesiones, por tanto éstas tienen que seguir un orden cronológico de los acontecimientos: Domingo de Ramos, entrada en Jerusalén; Lunes, purificación del Templo; Martes, controversias de Jesús con los adversarios y anuncio del Juicio y Muerte, se fragua la traición; Miércoles, Jesús debió de quedarse prudentemente en Betania; Jueves y Viernes (según el computo judío, el final del día se fija a la puesta de sol) última Pascua, Lavatorio de pies, Sacramento de la Eucaristía, Huerto de los Olivos, Prendimiento, Condena religiosa, Condena Política, Sentencia y ejecución; Domingo, Resurrección. 

Este esquema es el que se ha seguido en Vélez-Rubio hasta hace poco tiempo y que la Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno sigue, pues el Jueves Santo comienza con la procesión de la Adoración del Huerto al oscurecer, terminando hacia las 22 horas. Entre las dos y las tres de la mañana comienza la Subida de Jesús del Convento hasta la Iglesia de la Encarnación, donde tiene lugar el Sermón de Madrugada y Sentencia de Jesús, reiniciando la procesión hasta el Convento. 

Antiguamente la Hermandad, después de la Sentencia, se retiraba a la casa del Mayordomo, allí se tomaban las tortas de pascua y el vino y se volvía a recoger a Jesús Nazareno, iniciándose nueva procesión por las calles del pueblo hasta que después del amanecer se encontraba en la plaza de la Encarnación con la Virgen de los Dolores y San Juan, quienes le acompañaban al Convento. 

SENTENCIA DE PILATOS 

O PREGÓN DEL JUDÍO 

El Pregón del Judío es como se conoce en Vera a la Sentencia de Pilatos. Este documento apócrifo está contenido en la obra de Aurelio de Santos Otero “Los Evangelios Apócrifos”, de la Editorial Católica, año 1984, y en ella se dice lo siguiente: 

“Está contenido en un manuscrito italiano perteneciente al Archivo General de Simancas (Sección “Secretaría de Estado”, legajo 847 -antiguo-, fol. I.º). Una nota preliminar dice que el texto fue encontrado el año 1580 en la ciudad de Aquila (en los Abruzzos). Lo que nosotros poseemos probablemente no es sino una copia del original italiano hecha por algún soldado del siglo XVII durante alguna de sus campañas en el reino de Nápoles”. La versión que tanto en Vera como en Vélez-Rubio se representa es la castellana del siglo XVIII, original de D.N. Guerra, obispo de Segovia, que comienza de la siguiente guisa: “Copia hallada en la Ciudad de Aqüila, del Reino de Nápoles, de la sentencia dada por Poncio Pilatos, Presidente de la Judea en el año 18 de Tiberio César, Emperador de Roma, contra Jesu-Cristo, Hijo de Dios, y de María Virgen, sentenciándolo á muerte de Cruz en medio de dos Ladrones el día 25 de Marzo; hallada milagrosamente dentro de una hermosísima piedra, en la qual estaban dos cajitas, una de hierro, y dentro de ella otra de finísimo marfil, donde estaba inclusa la infrascripta sentencia en letra Hebrayca en carta pecora…”

Actualmente, no podemos dar respuesta a cuándo se introdujo la Sentencia en las funciones de Semana Santa y por qué esta tradición es sólo de Vera y Vélez-Rubio. 

El llamar a la Sentencia el Pregón del Judío, no es más que una manifestación del antisemitismo secular y que tan malas consecuencias ha tenido para la humanidad, sin perjuicio de lo injusto de arrojar sobre los hombros del pueblo judío una culpa que se transmitía de generación en generación, poniendo en evidencia la hipocresía de tratar de exculpar a los occidentales (romanos) de la muerte de Jesús. Hasta no hace mucho tiempo, se les decía a los niños que a Jesús lo mataban y le hacían daño los judíos. 

Por último, quiero adherirme a la opinión de Pedro López Soler, de que la Sentencia y su conservación en nuestros pueblos es un acto pasional de enorme calado histórico, que merece ser conservado y protegido por todos.


*Secretario de Pulpí y Hermano de la Venerable Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Vélez-Rubio.



2 comentarios :

  1. Precioso artículo J. Manuel. Una vez más queda patente tu amor por la Venerable y Sacramental Hermandad de Ntro. Padre Jesús Nazareno de Vélez-Rubio y, en este caso, también por la minuciosidad y rigor de los datos que aportas para recrear el misterio de su pasión, muerte y resurrección.
    Un abrazo.
    Vicente Reche.

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  2. Estimado paisano, me ha encantado el artículo. Qué bien documentado y además de disfrutar con la explicación de la evolución histórica de los tropos, la devoción, las procesiones; sobre todo he comprendido por fin la lógica del orden de nuestros desfiles procesinales y el lugar que ocupa cada uno de los acontecimientos. Deberías publicarlo en la Revista Velezana, es un gran artículo y un lujo haberlo encontrado esta mañana y leerlo. Un abrazo. Diego Reche

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